Viva.

This is the story about a wousewilfe during the sexual revolution. The time is 1972, the place Los Angeles and the people… ordinary.

Con esas palabras comienza y se resume completo Viva (2007), primer largometraje de Anna Biller. Directora, productora, editora, escenógrafa, actriz, feminista, californiana, Biller filmó en 2006 una película que se ve, se siente y se escucha como una de inicios de los 70. Toda una experiencia.

Basada en decorados y situaciones extraídas de la Playboy de la época (a la que todo esposo americano estaba suscrito), Viva es un homenaje a los filmes sexploitation y una sátira de la revolución sexual y al mismo tiempo una de las películas más personales de los últimos tiempos. Un ama de casa aburrida de que su marido nunca esté con ella es el pretexto perfecto para construir una película de atmósferas enrarecidas por vestuarios llamativos (y de época), parafernalia vintage, decorados kitsch detallados al máximo y un soundtrack asesino.

¿Estilo sobre sustancia? Sí, totalmente. Viva es una película en la que el estilo lo es todo. Pero eso es lo que la hace tener sustancia. No es contradicción. Ya hablaba Dick Hedbige de las implicaciones subversivas del estilo… Cada set es un mundo, cada prenda un manifiesto, cada color chillante grita montones de cosas, todas interesantes. Anna Biller es una nerd total, una esnop, una coleccionista que ha pasado la mitad de su vida recolectando vintage, acumulando objetos, escuchando discos viejos y viendo películas pre-1970 (vía TCM, claro.)

Biller es tan enferma del cine que menciona Suburban Roulette de Hershell Gordon Lewis y Camille 2000 de Radley Metzger como influencias inmediatas, pero Viva es verdaderamente una película para iniciados. El cine más trash, ya lo dice Fangoria, la publicación freak por excelencia. Ahí están los caprichos sexploitation de mostrar piel a la menor provocación, la voluptuosidad de Russ Meyer, los personajes irritantes de John Waters, el humor jarioso de Terry Southern, el ingenio/absurdo de Roger Corman, la picardía de Mario Bava (en sus sexy-comedias como Cuatro veces aquella noche), la good-girl-gone-bad de (entre otras) Emmannuelle Arsan, el morbo voyeurista del cine mondo, la pretensión de art-house film europeo, la idealización del sunshine cinema californiano… pero también un poco del cine pre-Código de los 30, de MaeWest, de cine musical…

Cin puro, puro cine. No, no es Boogie Nights, pero casi. Anna Biller ha logrado, en un filme, crearse un Universo Anna Biller. Y es un buen lugar. A ver qué sigue con esta chica, que la ha hecho en el circuito de los festivales y que ha encontrado distribución para su DVD con Anchor Bay, aprovechando que el grindhouse está de moda.

Esta reseña fue publicada originalmente el 2009 en el primer blog de La Trampa del Bulevar.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s