Noche de garaje en el Jaibol: música sin aditivos

por Karla Gasca*

fotografías de Xosué Martínez

Con los oídos perforados y el cuerpo cubierto de sudor propio y ajeno, el concierto de The Fleshtones y Wau y Los Arrrghs!!! en el bar Jaibol fue una fiesta de sonidos estridentes y actuaciones excéntricas difícil de olvidar. The Fleshtones demostraron “demasiado talento”, frase que repetían después de cada canción, conscientes de que nadie refutaría su comentario, mientras que Wau y Los Arrrghs!!! Dejaron un sabor agridulce con su debut en la ciudad de León y despedida definitiva de los escenarios. Dos días después de su actuación del viernes 10 de junio, Juanito Wau y su banda ofrecieron un último concierto en la Ciudad de México después de 13 años de carrera.

El viento se soltó con fuerza en medio de una tarde que amenazaba lluvia, pero esta amenaza jamás detuvo a los amantes del garaje quienes desde las 8 de la noche esperaban dentro y fuera del bar Jaibol la aparición de dos bandas dignas de admirar: The Fleshtones, directos desde Nueva York, y los valencianos Wau y Los Arrrghs!!! En mi caso me tocó estar presente desde las 5:00 de la tarde para presenciar el soundcheck de The Fleshtones, quienes mostraron energía a tope a pesar de cargar tras de sí un recorrido de dos días consecutivos de conciertos en Irapuato y Guanajuato. León fue el postre para estos jóvenes rocanroleros que sobrepasan los 60 años de edad.

Los integrantes de Wau y Los Arrrghs!!! llegaron un poco más tarde, alrededor de las 7:00 de la noche, y mientras el ambiente comenzaba a borbotear aprovecharon el tiempo para comer una pizza de champiñones y concederme amablemente una entrevista. Consciente de que esa noche presenciaría uno de sus últimos conciertos, le pregunté a Juanito Wau, vocalista de la banda, qué sentía al despedirse de los escenarios después de tantos años de carrera y múltiples giras por Europa, Estados Unidos y México.

“Siento alegría de dejar un bonito cadáver. Cuando dejas un buen recuerdo la cosa no queda ahí. Miro atrás y en general todo ha sido genial. Mantenemos la amistad, seguimos juntos, pero ha pasado una etapa y hay que aceptarla. Pensamos que como banda hemos logrado grandes cosas: trece años, tres álbumes. Hemos rolado bastante y la gente lo ha disfrutado mucho. Son situaciones personales de nuestra marcha vital las que no nos permiten continuar, pero no podemos engañarnos a nosotros mismos”.

Wau (2)

¿Qué opinión tienes de México y de quienes acuden a sus conciertos de este lado del mundo?

México siempre nos deja un sabor de boca gratísimo, sobre todo la gente. Hace 7 años vinimos por primera vez y sabemos que dejamos algo grande. Mucha gente y muchos chavos se animaron a creer, amar este género y a disfrutarlo. Ha dado la casualidad de que en nuestros últimos coletazos surgiera la oportunidad de regresar. Es increíble. Yo siempre lo he dicho: en España, en Europa, no se da el concepto que hay en México del fan del garaje. Allá viven mucho el rock y los conciertos son muy cálidos, hay multitud de salas, festivales, bandas, pero esta manera tan visceral tan extrema de sentir el garaje sin términos medios, es muy propia de los mexicanos.

¿Y qué se siente tocar junto a  The Fleshtones?

¡Estupendo! Me parece algo increíble tocar junto a una banda que lleva 40 años de recorrido. En España es una de las bandas más queridas por su música y cómo lo transmiten. Tienen una carrera de quitarse el sombrero. Nosotros no somos profesionales a su lado. Tocamos con ellos en la Carpa los Astros y fue increíble. Y como personas son simpatiquísimos, gente amable, sencilla. Es un lujazo.

¿Un adelanto de lo que nos espera esta noche?

Un repaso de nuestros álbumes. ¡Garaje, garaje, garaje! Canciones de desamor para bailar. Música sin aditivos para sudar y hacer el amor.

Y así fue.

Esa noche el Jaibol tiró la casa por la ventana para ofrecer uno de los conciertos más sorpresivos y a la vez esperados. Los encargados de abrir fueron los ya conocidos Radio 69, banda de surf que puso a bailar a todos, incluyendo a los integrantes de las dos bandas invitadas. Una buena manera de calentar motores.

Los primeros en aparecer en escena fueron The Fleshtones. Peter Zaremba, el vocalista, caminó como en una pasarela desde la entrada del bar portando una capa negra hasta llegar al centro del escenario. La música comenzó a sonar y al mismo tiempo el baile y la euforia se desataron. Los dos guardias de seguridad que separaban al público de los músicos, comenzaron a tener dificultades para controlar a la gente e incluso a Peter, quien bailaba y cantaba en medio de una masa ardiente a punto de explotar.

Minutos después y sin dar respiro para que los presentes se recuperaran del estallido neoyorkino, Wau y Los Arrrghs!!! comenzaron a sonar en medio de un narcótico sauna en el que flotaba el humo del cigarro y el tufo a cerveza tibia.

Wau (1)

Una guitarra estridente y una voz rasposa y violenta taladraban los oídos. Era Juanito Wau haciendo estragos, portando su distintivo collar de huesos y escupiendo canción tras canción frente a un público que había esperado toda la noche para perder la cordura. En este punto los guardias de seguridad desistieron de sus esfuerzos de controlar al público y se hicieron a un lado. Los presentes coreaban cada uno de los temas de la emblemática banda española sin barrera que los separara de sus ídolos. Había llegado el momento de romper con todo. Así desfilaron sin descanso temas como: “It’s Great”, “Niña”, “Viva Link Wray”, “Rey de Tablistas”, “Fruta Podrida”, “Delincuente”, “Hey Monstruo Hey” y un “Copa, raya paliza” mexicanizado y convertido en “Cheve, raya, putiza.” El tema de “La Cueva” describió perfectamente el ambiente en el que nos encontrábamos: una caverna calurosa donde se refugiaban los corazones rotos. Y como si eso no fuera suficiente, “Demolición” terminó por romper con toda formalidad invocando un desordenado slam donde ya nada importaba, nada más allá del crudo garaje.

Hay que señalar que a pesar de la euforia nadie salió lastimado. Quizá solo los dedos gordos, medianos y pequeños de los pies de quienes se animaron a ser partícipes del slam y los tímpanos de quienes permanecieron mucho tiempo junto a las bocinas. Como sea, seguro más de uno adelgazó en aquel baño de vapor donde los brincos, el baile y la enajenación dieron paso al ritual de esa noche, una noche que quedará en la historia como la primera y la última vez que Wau y Los Arrrghs!!! visitaron la capital del cuero y del calzado.

Wau (3)

*Karla Evelia Gasca Macías (1988) es licenciada en Cultura y Arte por la Universidad de Guanajuato. Ha publicado en Para leerlos todos, antología de microcuentos de la editorial Párrafos en 2009 y Poquito porque es bendito, antología de microcuentos y cuentos breves, de la UIA en 2012. Colabora en revistas digitales e impresas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s