“Stay easy and viva rock and roll!” Entrevista con Michelle Grand, Ex Norwegian/Red Nectar

michellegrandexnor

por Esteban Cisneros*

No exagero si digo que Ex Norwegian es uno de mis grupos favoritos de siempre. Tampoco exagero si digo que Roger Houdaille es uno de los compositores pop más brillantes de estos tiempos. A pesar de haberlos conocido hace relativamente poco, han sido banda sonora de innumerables tardes y noches. A pesar de ser un grupo con una trayectoria breve, han grabado ya siete álbumes, lanzado singles a diestra y sinestra (cada uno mejor que el anterior), girado por Estados Unidos e impresionado a más de un cínico. Puro talento. Pure gold, como se titula uno de sus discos, mi favorito. Si hay que escuchar a alguien en estos días, es a Roger y a Michelle Grand -su cómplice usual- y a sus cófrades.

Justamente creo que no puede hablarse de Ex Norwegian sin hablar de Michelle. Su voz (clásica, rompedora, imposible de ignorar) y su magnífica presencia han hecho que el grupo sea lo que es. Pero no es todo. Michelle, alma inquieta, formó Red Nectar hace un par de años, un grupo ruidoso, rasposo y gallardo. Junto a Bernie Linares y Chris Fiallo, ha armado un proyecto alterno que amenaza con convertirse en ocupación de tiempo completo.

Conversé con ella (la conexión León-Miami) durante algunas noches del aciago otoño de 2016. Su vigor cuando se habla de música es inspirador. Dejémosla hablar (y cantar) porque la elocuencia es lo suyo. Porque el rock para ella es sentir. O como lo dice en una de sus canciones: don’t overthink it.


Primero que nada, Michelle, ¿cómo te iniciaste en la música?
Desde niña me encantaba cantar. Recuerdo tener cuatro años y esperar a que la telenovela de la tarde comenzara, porque sabía que la familia se reuniría en la sala para verla. Me ponía mi ropa favorita y entraba en la sala, me subía a la mesita frente al sofá y me ponía a cantar para ellos, tapando la televisión. Lo encontraban tan divertido como irritante.

Me uní al coro de la escuela y también al de la iglesia. Ahí aprendí a armonizar. Pero no fue hasta que tenía 16 que me uní al ensamble de rock de la escuela y encontré mi voz. Me metí a clases de guitarra y pronto aprendí a tocar.

¿Cómo fue crecer en Miami? ¿Cómo era tu ambiente y tu familia?
Nací en Miami Beach y fui criada por madre y abuela nicaragüenses. Crecí con estas dos generaciones de mujeres independientes que me enseñaron a confiar en mí y a hacerlo todo. Fue un ambiente muy feminista y empoderado.

¿Cómo fue tu introducción a la música rock? ¿Fue gradual o fue una epifanía?
¡Fue una epifanía! El director del ensamble, Clark Burris, me hacía repasar las canciones una y otra vez hasta que hubiese sentimiento e intención en lo que cantaba. Sonar bien no era suficiente, él quería actitud y eso lo cambió todo. Tocábamos mucho Led Zeppelin y Heart y gimotear aquellos temas sirvió para desahogar mis frustraciones adolescentes; lo encontré reconfortante. Escuchaba un montón de rock clásico, de Janis Joplin a Queen, y trataba de emularlo.

¿Cómo comenzaste a tocar en Ex Norwegian?
Roger Houdaille era alumno de Clark Burris y vino a una tocada a mostrar su apoyo. Nos vio tocar y me propuso cantar con un nuevo grupo que estaba armando. Era Ex Norwegian. Reconocí a Roger porque ya lo había visto en algunos shows: yo era fan de Father Bloopy, su primer grupo. Fue muy emocionante y acepté enseguida. Comencé a cantar con Ex Norwegian en 2008.


¿Cómo fueron aquellos inicios de Ex Norwegian?
Al principio lo pasaba mal para entrar a los locales donde tocábamos, porque era menor de edad. ¡Algunas veces tuve que cantar para los gorilas de la puerta para comprobar que yo estaba con el grupo! Fue difícil, de inicio, encontrar mi lugar en la banda como segunda vocalista. Pero comencé a hacer las armonías de lo que Roger cantaba y funcionó; hemos mantenido la dinámica desde entonces.

¿Qué fue lo primero que grabaste con Ex Norwegian?
Something Unreal”, seguida de “Don’t Bother”.

Dos geniales canciones. ¿Cómo es trabajar con Roger?
Como me encanta cómo escribe, siempre ha sido un gusto trabajar con él.


¿Cuáles han sido los mejores momentos con Ex Norwegian para ti? ¿Y los peores?
Ir de gira siempre ha sido mi parte favorita. Salir de Miami y viajar a ciudades extrañas para tocar nuestra música para gente que la aprecia a pesar de la lejanía (o que va a escucharla por primera vez) es lo mejor. Conoces gente grandiosa y hablar y fiestear con ellos es inolvidable. Me gusta la convivencia con el grupo cuando vamos de gira.

La primera vez que vi nevar fue en 2012, viajando con Ex Norwegian. Nos detuvimos en West Virginia y empezó a nevar con ganas, así que saltamos del auto e hicimos una pelea de bolas de nieve. Adoro esos momentos.

Lo peor, creo, fue cuando el grupo se separó por espacio de un año entre 2013 y 2014. Fue durante esa época de depresión musical que formé Red Nectar, como un desahogo. Naturalmente, extrañaba a Roger y a Ex Norwegian. Me sentí como distanciada de mi familia en ese periodo.

Hablemos de Red Nectar. ¿Cuál es su historia?
Desde hacía mucho tiempo quería aprender a tocar el bajo, me llamaba más la atención que la guitarra. Compré uno años atrás, pero no lo toqué para nada hasta mucho tiempo después. En el verano de 2014, durante la separación, trabajé en American Apparel. Ahí conocí a Bernie Linares, un guitarrista que había tocado metal y punk, pero que quería experimentar en otros estilos. Le dije que quería comenzar a tocar el bajo de una vez por todas y pensamos formar una banda. Así creamos Red Nectar.

Teníamos muchos amigos comunes y él estaba aún muy activo en la escena metalera de Miami. Le mostré algunos demos que yo había grabado y sólo dijo: “está bien, iniciemos esa banda”. Yo escribo las líneas de bajo y las letras y Bernie añade lo demás, incluyendo la batería en el EP. Nos gusta decir que yo soy el hueso y él la carne de nuestra música. Nina Souto, quien tocó el bajo con Ex Norwegian en los primeros dos álbumes, se nos unió por un tiempo al inicio y me ayudó con las letras de algunas canciones. De hecho me dejó husmear en sus diarios personales de poesía y usé algunas líneas que me gustaron; eso nos ayudó a echar todo a andar. Ella es grandiosa. Nuestro baterista, Chris Fiallo, tocó con Bernie en grupos de metal así que se unió después y estuvimos encantados de ser una banda funcional capaz de tocar en vivo. Nos hemos quedado como trío.


Lanzaron un cassette. ¿Cómo fue ese proceso?
Siempre he apreciado ese sonido borroso que producen las cintas, así que decidimos sacar un cassette. Los etiquetamos a mano y les colocamos una florecita roja dentro del cassette (excepto la cinta máster: esa tiene una florecita blanca).

Se agotaron todas las copias, entre lo que vendimos en las tocadas y lo que se fue online. Un par de ellas fueron adquiridas en Japón, lo cual es sorprendente y muy cool. Esto demuestra cómo la Internet ha expandido el alcance de los proyectos musicales locales. 


¿Cómo es tocar en vivo con Red Nectar?
Como somos solo tres, tratamos de modo muy consciente de sonar lo más completos posible. Me gusta tocar mi bajo mediante un pedal de overdrive y Bernie distorsiona su guitarra con fuzz. Tocar el bajo y cantar es un esfuerzo nuevo para mí. A veces estoy tan concentrada en hacerlo bien que siento que me veo como un pepino congelado en escena. ¡Sigo trabajando en ello!

Nuestro mejor momento en vivo fue abrirle a Screaming Females aquí en Miami, en el Churchill’s Pub, un local clásico que existe desde 1979. Ellos son una banda compacta, enferma, y ser parte de esa tocada me fue muy inspirador. Y el peor momento fue ese típico concierto torpe tras dejar de ensayar por meses y juntarse de último minuto; se nos olvidaron nuestras canciones y cada quien iba por su lado. Creo que salimos del paso pareciendo una banda noise experimental, pero no era ni de lejos nuestra intención.

¿Qué sigue para Red Nectar?
Quiero sacar un EP en vivo de algunas canciones nuevas que grabé en mi teléfono como referencia para recordarlas, pero me gustó cómo sonaron – algo granuloso y crudo. En esta era digital las grabaciones pueden llegar a sonar demasiado nítidas y perfectas, así que aprecio mucho las grabaciones que rompen con eso. Usualmente pensarías que la crudeza se logra con puro equipo análogo, ¡no con un teléfono! Pero me gustó y quiero sacar ese material.

Bernie es profe de física de tiempo completo ahora, así que si queremos irnos de gira tendrá que ser en verano, cuando haya vacaciones. Así que eso deberá esperar.

Aparte de eso, espero que podamos completar un LP en un futuro cercano. Ya veremos.

Desde tu punto de vista, ¿qué sigue para Ex Norwegian?
Ojalá que continúe hasta el final de los tiempos. Y con ello me refiero a que espero que Roger no deje de escribir canciones. Pero, entre tú y yo, no creo que lo deje. No dejará de tener ideas nuevas, nuevas tonadas, así que si Ex Norwegian se acabase, él grabaría otro proyecto secreto y puedes apostar a que ahí estaré yo, molestándole para que me deje cantar las armonías.

Debo decir que las canciones de Roger con tu voz y la de él, armonizando, ya son marca de la casa Ex Norwegian…
¡Gracias!

¿Cómo ves la escena musical en Miami? ¿Y qué tan bien encajan Ex Norwegian y Red Nectar?
Miami tiene una pequeña comunidad que aprecia el rock. Ex Norwegian ha tenido dificultades para ser consistente en esa escena por todos sus cambios de alineación y porque la música es muy distinta al rock de garaje que sale del sur de Florida. Red Nectar entra con calzador a algunos shows de garaje aquí y allá, pero casi siempre tocamos para la misma gente. Creo que ambas bandas, y mucha de la música del sur de Florida, viaja más lejos online que en vivo.

He hablado en un par de ocasiones con algunas mujeres que me dicen que son muy fans de nuestro baterista y que quisieran ser él. Y me parece interesantísimo. Pero creo que yo también quisiera ser él, ahora que lo pienso. No hemos recibido comentarios más agradables que esos.


¿Cómo ves ahora, en general, el panorama para la música independiente? ¿Para el rock, en un mundo al que cada vez parece importarle menos? ¿Para la música en la era digital?
Eso es definitivo: hay un desinterés por el rock y aunque hay una plataforma más amplia en la red para que los artistas independientes se den a conocer (ahí están Bandcamp y Soundcloud), no hay tanta gente clavada en buscar ese tipo de música. Hoy gana la electrónica. Creo que estuve en negación por mucho tiempo, renegaba de la popularidad de la EDM, me traté de convencer yo misma de que el rock tendría un retorno triunfal. Pero también me he esforzado últimamente por ir a festivales a ver al público y calibrar qué cosas son más efectivas y la EDM se llevó el trofeo. ¡Hasta me descubrí disfrutando la electrónica y maquinando cómo incorporar sintetizadores a mi música! Pero lo dudo mucho, estoy muy atorada en la nostalgia rock y la unión que hay con otras personas en esta comunidad musical menguante. El declive del rock, de alguna manera, hace que encontrar rock nuevo y fresco sea cada vez más especial. Y ese es mi argumento.

¿Qué hace al rock tan importante para nosotros?
Me cuesta responderte sin sonar a que desacredito otros géneros. Pero para mí, lo que diferencia al rock de otros estilos es la cruda humanidad que tiene detrás, los años de práctica que llevan esas manos que le pegan a las cuerdas, a las teclas, a los tambores; es todo ese tiempo que se invierte en sonar tal como quieres y en crear una relación simbiótica con una banda en la que cada uno está sangrando y dependiendo del otro. Esto se ve, claro, también en el jazz y en la música clásica y no puedo dejar de admirarme ante la creación humana. Pero en el rock hay un cierto filo que viene ya con su tono rasposo que lo hace perfectamente imperfecto y que me llega. Me cuesta sentirme así ante las formas electrónicas de música que requieren de clips pregrabados y que suenan con presionar un botón. Matices como el sonido suave de manos cansadas o la explosión de manos súper energéticas se pierden. ¿Y dónde quedó la humanidad? Todo ya es muy robótico, para mi gusto.


¿Todavía tienes alguna conexión con tu cultura nicaragüense?
He estado en Nicaragua un par de veces. Mi familia mantiene su cultura viva mediante la comida y hablando español en casa. Ser bilingüe me ha ayudado mucho en lo social y en lo laboral. El sur de Florida es muy hispano y hablar dos lenguas es la norma. Es lo que se espera de ti.

Ahora, la pregunta molesta pero necesaria. ¿Puedes nombrar diez discos esenciales para ti?
¡Hay tantos! Pero estos son los que he escuchado más. No van en algún orden particular:

  1. Crosby, Stulls & Nash, So Far
  2. The Ghost of a Saber Tooth Tiger, Acoustic Sessions
  3. Air, Moon Safari
  4. Heart, Dreamboat Annie
  5. Ty Segall, Goodbye Bread
  6. The Rolling Stones, Exile on Main St.
  7. Thee Oh Sees, Floating Coffin
  8. David Bowie, Scary Monsters (and Super Creeps)
  9. Hole, Live Thru This
  10. Led Zeppelin, IV

Esto está por terminar. ¿Algo más que quieras añadir o recomendar?
Stay easy and viva rock and roll!

 

Noviembre 2016

C/S.

*Esteban Cisneros (León, Guanajuato) es panza verde, músico de tres acordes, lector, escritor, dandi entre basura. Cuanto sabe lo aprendió entre surcos de vinilo y vermú. Cree con fervor que la felicidad son los 37 minutos que dura el primer disco de Dexys Midnight Runners. Procura llevar una toalla a todos lados por si hay que hacer autoestop intergaláctico.

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